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Otras monedas: las experiencias argentinas

Argentina es uno de los grandes laboratorios mundiales de moneda social. Cada crisis monetaria volvió a plantear la misma pregunta, «¿se puede tener un medio de cambio propio cuando falta el peso?», y dejó experiencias que vale la pena estudiar, no para repetirlas sino para aprender de sus tropiezos. Buena parte del modelo se diseñó mirando esos tropiezos. Más allá de Argentina, también interesa saber si alguien en el mundo ya hizo algo así.

De dónde sale este análisis. La parte argentina se apoya en tres fuentes: la investigación académica de María Adela Plasencia, «La moneda para otra economía» (UNGS / Imago Mundi, 2012), sobre la moneda oxidable de Venado Tuerto; los trabajos de Ricardo Orzi y otros sobre el banco de horas «Olga Cossettini» y su moneda SOL (Capilla del Monte, Córdoba); y una investigación web sobre la evolución y sostenibilidad de las monedas sociales argentinas. La parte mundial se apoya en una investigación multifuente con verificación cruzada (cada dato se contrasta con varios revisores independientes y se descartan los que no superan el control). Los casos se citan como antecedentes de diseño y no se usan para pronosticar.

Parte I · Argentina

Cuatro experiencias, de un vistazo

Experiencia Qué probó Dónde tropezó
Redes de trueque
1995–2002
Una comunidad puede sostener su propio medio de cambio. Llegó a movilizar a cerca de un tercio de la población. Sobreemisión, falsificación y poca disciplina. Colapsó cuando el peso volvió a circular.
Venado Tuerto
moneda oxidable, 1999–
La oxidación de Gesell es implementable y dinamiza el intercambio cerca del vencimiento. Dependía de un líder informal, sin un canal de ahorro, y el peso seguía siendo la unidad de cuenta.
Moneda SOL
Capilla del Monte, 2001–
El respaldo 100% (donaciones + «compromisos de trabajo») y el anclaje en una institución viva dan durabilidad. Lleva más de dos décadas. Sigue atada al peso como unidad de cuenta, no escapa de la escala comunitaria y depende de la cohesión y de las donaciones.
Moneda Par
2017–
Crédito mutuo digital con respaldo productivo y un puente a la economía formal (mutual, factura). La escala. Con unos cientos de usuarios, le cuesta salir del nicho de la economía social.

Las redes de trueque (1995–2002)

El trueque moderno arrancó en Bernal en 1995 y, con el derrumbe de la convertibilidad y el «corralito» de 2001, se volvió una estrategia de supervivencia masiva. En su pico llegó a abarcar a casi un tercio de la población, con cientos de miles de personas que iban cada semana a los nodos. Sus monedas, los «créditos», permitían el intercambio multilateral que el trueque directo no permitía.

Pero el respaldo era solo social, hecho de confianza y de necesidad compartida, y alcanzó para el apogeo, aunque no para durar. La sobreemisión de créditos, la falsificación y la falta de una gobernanza que pusiera disciplina erosionaron la confianza. Además, y sobre todo, el trueque era un antídoto de crisis, así que cuando la economía formal se reactivó y el peso volvió a circular, el incentivo a participar se desplomó.

La literatura académica lee la Red Global de Trueque como un caso de «federalismo monetario». Cada nodo emitía sus propios «créditos», pero todos compartían una misma unidad de cuenta. Es, en papel y sin auditoría técnica, la misma arquitectura de nodos federados con moneda común que propone este modelo. Por eso su colapso es el precedente histórico más fuerte del mundo para el riesgo que todo diseño confederado debe resolver, el de coordinar la emisión soberana de cada nodo sin que la indisciplina hunda la unidad compartida.

P. Saiag, Desarrollo Económico (IDES) · la RGT como federalismo monetario

Venado Tuerto: la moneda que se oxida

El «Grupo de Economía Naturalista» de Venado Tuerto diseñó, siguiendo a Gesell, una moneda (los «puntos») pensada para perder valor con el tiempo. Cada cuatro meses el billete vencía y se canjeaba por otro con una quita. El estudio de Plasencia documenta que el mecanismo funcionaba. La velocidad de circulación subía cerca del vencimiento y dinamizaba las ferias.

Pero el caso ilumina límites finos que ninguna teoría anticipa. La gestión monetaria dependía de una sola persona (su líder, que oficiaba de «autoridad monetaria» informal). El peso seguía siendo la unidad de cuenta, ya que los precios se pensaban en pesos y se convertían. Lo más revelador es que, como no había ninguna institución para ahorrar en la moneda, penalizar el atesoramiento terminaba penalizando la única forma de ahorro posible y frenaba el crecimiento de la capacidad productiva. La propia autora concluye que la oxidación no se puede recomendar en general, porque depende del caso, del soporte y de la finalidad.

M. A. Plasencia (2012), caps. 10–12 · De dónde viene (Gesell, Wörgl)

Moneda SOL (2001): la que más duró

El SOL, sigla de «Solidaridad Organizada Libre y Laboriosamente», nació en el Banco de Horas Comunitario «Olga Cossettini», en Capilla del Monte (Córdoba). No surgió de un colapso, sino de un problema concreto de una escuela cooperativa que no llegaba a pagar las horas de su gente. Primero fue una unidad de cuenta anotada en una libreta (los «Cossettones», 1999), y en 2001 se volvió billete. Con más de dos décadas en circulación, es la experiencia más longeva del país.

Su mayor acierto es el respaldo. Cada SOL está respaldado al 100% por bienes donados y por «compromisos de trabajo», documentos con vencimiento en los que alguien se obliga a aportar trabajo o bienes en los meses siguientes. La moneda en sí no vence. Ese esquema dio disciplina sin asfixiar, porque existe un instrumento que cumple a la vez de crédito y de ahorro, algo que en Venado Tuerto faltaba. Además, igual que Moneda Par, está anclado en una institución viva, que le dio una comunidad comprometida desde el primer día.

Pero comparte los límites de fondo. Como en Venado Tuerto, el peso sigue siendo la unidad de cuenta, ya que el SOL mantiene paridad 1:1 y su regla es que el precio en SOLES nunca supere al del peso. Como todas, no escapó de la escala comunitaria, y su salud depende de la cohesión y del flujo de donaciones, que escasea justo cuando más se necesita.

R. Orzi y otros, sobre el banco de horas «Olga Cossettini» · De dónde viene

Moneda Par (2017): crédito mutuo digital

Es el pariente contemporáneo más cercano a este modelo. Tampoco nació de un colapso. Lo originó un problema estructural, la exclusión del crédito que sufren las pymes y cooperativas de la economía social. Es un sistema de crédito mutuo sobre blockchain, con nodos locales y una asamblea nacional. Su mayor acierto es un puente a la formalidad, porque al estar registrada como mutual permite emitir factura.

Su talón de Aquiles es la escala. Con unos cientos de usuarios, le cuesta trascender el nicho. Además eligió una vía, la blockchain, que este modelo descarta a propósito por su consumo energético y su gobernanza rígida.

En qué se diferencia (no es una cripto)

Parte II · En el mundo

¿Alguien en el mundo ya hizo esto?

Nadie lo hizo con todas las piezas juntas. Este modelo combina cinco rasgos que rara vez conviven: ser federado y sin blockchain, oxidar la moneda (que pierda valor para que circule), funcionar por crédito mutuo, permitir el comercio entre comunidades distintas y gobernarse por voto cuadrático con la reputación separada del voto. La investigación mundial encontró parientes para cada rasgo y ninguno que los reúna todos. Próximas versiones Esos cinco rasgos son los del diseño completo. La primera versión de la plataforma cumple a medias el primero. No usa blockchain, pero las comunidades todavía no se federan. Hoy su modelo monetario es una moneda que emite la tesorería de cada comunidad, con su regla anotada en cada emisión. El sobregiro de cada miembro se parece al crédito mutuo, pero no lo es. La oxidación, el comercio entre comunidades y el voto cuadrático quedan para más adelante.

Los parientes se reparten en dos familias que nadie ha unido: las redes de crédito mutuo federado sin blockchain (que no oxidan ni votan cuadráticamente) y las monedas de oxidación e ingreso igualitario (que sí oxidan, pero corren sobre blockchain y sin esa gobernanza). Juntar ambas familias es, hasta donde llega esta investigación, terreno nuevo.

Cinco parientes, de un vistazo

Proyecto Qué probó Dónde no llega
Sardex
Italia, 2009–
Crédito mutuo entre empresas sin blockchain y a escala (de 237 a ~3.000 miembros en cinco años). Es la mejor referencia de «libro contable federado». No oxida ni usa voto cuadrático. Sus réplicas regionales fracasaron y tuvo que recomprarlas.
CES
mundial, 2003–
La primera red de crédito mutuo en internet. Los créditos nacen en el intercambio, así que nunca faltan. No tiene oxidación ni gobernanza cuadrática, y su escala real es difícil de confirmar.
Circles
mundial, 2020–
Ingreso igualitario (cada cuenta emite lo mismo) con oxidación geselliana del 7% anual y pagos por red de confianza. Corre sobre blockchain. En Berlín los comercios convirtieron ~90% a euros y el piloto cerró.
Freicoin
2012–
La oxidación de Gesell hecha software, con una comisión automática sobre los saldos (~5% anual). Es una criptomoneda con minería. No es federada y funciona sobre blockchain.
Voto cuadrático
RadicalxChange / Gitcoin
La gobernanza con dotación igual de créditos de voto, bien definida y probada. Vive en otro mundo y ninguna moneda comunitaria la usó nunca.

Familia A: crédito mutuo federado, sin blockchain

Es la familia más cercana al esqueleto técnico de este modelo, con el dinero como anotación contable, sin minería y con nodos. Sardex (Cerdeña) es su mejor exponente. Se trata de crédito mutuo entre empresas, sin interés, sobre un libro de doble entrada, con 1 Sardex = 1 euro pero no convertible. También deja la lección más valiosa para un diseño confederado, porque intentó federarse en réplicas regionales y casi colapsa. En palabras de su fundador, «arrancar una red de crédito mutuo es difícil; hacer réplicas es MUY difícil». Tuvo que recomprar las réplicas que fallaban. La capa de federación, en la que los nodos se coordinan sin centralizarse, es justo donde estos sistemas tropiezan.

CES y su sucesor Komunitin apuntan a lo que más le interesa a este modelo, que son las comunidades que comercian entre sí, con cambio entre sus monedas. Pero Komunitin terminó construyéndose sobre blockchain (Stellar), en contra del requisito de no usar blockchain, y su mercado federado todavía es más promesa que realidad.

Fuentes: estudio de caso LSE (Dini); entrevista a G. Littera (opencredit.network); community-exchange.org; github.com/community-exchange-network/komunitin

Familia B: oxidación e ingreso igualitario

Circles es el pariente más cercano en las dos ideas gemelas de Gesell. Cada cuenta emite lo mismo (un ingreso de base igual para todos) y los saldos se oxidan un 7% al año. Es la prueba viva de que oxidación e ingreso igualitario funcionan juntos. Pero corre sobre blockchain y deja una advertencia clave. En su piloto de Berlín, los comercios convirtieron a euros cerca del 90% de lo que recibían y usaron el sistema como rampa de salida en vez de hacer circular el valor. El proyecto cerró en enero de 2024. El diseño completo busca prevenir exactamente esa fuga con la convertibilidad limitada y los topes al export de valor, que llegan en próximas versiones. Hoy la moneda de una comunidad no se cambia por pesos.

Freicoin completa el cuadro con la oxidación de Gesell hecha software, y lo cita textualmente. Junto a los precedentes clásicos (Wörgl, el WIR suizo, el Chiemgauer alemán), confirma que el demurrage es implementable. Ninguno de ellos resolvió cómo combinarlo con federación y gobernanza democrática.

Fuentes: Frontiers in Blockchain (2024); joincircles.net; freico.in · De dónde viene (Gesell, Wörgl)

Familia C: la gobernanza, por separado

El voto cuadrático con dotación igual, en el que cada quien recibe los mismos créditos de voto y votar con más intensidad cuesta cada vez más caro, está bien definido y probado en el ecosistema de RadicalxChange y Gitcoin. Encaja de lleno con la gobernanza de este modelo. Lo revelador es que ninguna red monetaria del mundo lo adoptó nunca. El voto cuadrático y las monedas comunitarias viven en mundos separados, y unirlos es parte de lo que este proyecto propone.

De la pieza más fina, que reserva la reputación a la autoridad funcional sin que toque el voto, la investigación no encontró ningún ejemplo real. Donde hay gobernanza por reputación, la reputación sí pondera el voto, que es justo lo que aquí se rechaza.

Fuentes: gitcoin.co; radicalxchange.org · Cómo se gobierna

El pariente más cercano no existe

La novedad está en juntar las piezas. Cada rasgo de este modelo ya existió en algún proyecto del mundo, pero no hay uno que los reúna todos. Esa es su diferencia real y también su parte menos probada, porque nadie tiene un mapa de ruta hecho para esta combinación.

cinco rasgos, cero proyectos que los combinen

El riesgo número uno ya está documentado. Sardex con sus réplicas y el trueque argentino con su colapso señalan el mismo punto débil, que es la capa de federación. Ahí es donde estos sistemas mueren y donde este modelo concentra su diseño de gobernanza y de auditoría cruzada.

06 §3.4 y §4.5 · auditoría cruzada

El patrón que se repite

Leídas juntas, las experiencias argentinas y las del mundo dejan cinco lecciones recurrentes. Son las preguntas que cualquier moneda social tiene que responder para durar, y aparecen una y otra vez. La fuga a euros de Circles repite el «solo sirve en la crisis» del trueque, y las réplicas fallidas de Sardex repiten el problema de escala. El SOL muestra que se pueden responder, porque cuando el respaldo es real y hay una institución que la sostiene, una moneda social dura décadas.

  1. Circulación: sin un mecanismo que la mueva, la moneda se estanca.
  2. Escala: lo local es frágil, y federar sin disolverse es difícil.
  3. Respaldo y fraude: la confianza social sola no frena la sobreemisión ni la falsificación.
  4. Poder y reglas: la gestión informal concentra el poder en pocas manos.
  5. Ahorro: desalentar el atesoramiento sin ofrecer dónde ahorrar asfixia la producción.

Qué propone este modelo frente a cada lección

Casi todas las piezas existieron antes, y lo nuevo es juntarlas en un sistema digital, coherente y gobernado, que es una plataforma informática, la misma para todas las comunidades. A cada tropiezo histórico le corresponde una pieza de diseño.

Contra el estancamiento → oxidación adaptativa. Retoma la idea de Gesell con una oxidación automática, que la comunidad puede graduar dentro de una banda consentida y que reemplaza a la quita manual fija.

06 §5.2 · oxidación de dos niveles

Contra el aislamiento → federación soberana. Es lo que al trueque le faltó. Los nodos comercian entre sí, y también con federaciones, mediante monedas-cesta y sin perder su autonomía, de modo que pueden crecer sin centralizarse.

06 §2.2 · nodos → federaciones → confederación

Contra el fraude y la sobreemisión → regla de emisión auditada. El SOL lo resolvió con respaldo 100% en bienes y compromisos de trabajo, y este modelo lleva esa idea a escala digital. Cada nodo declara su regla de emisión, las federaciones se auditan en forma cruzada y los fondos comunes viven en carteras públicas. Así, la falsificación de papel deja de ser el problema, y emitir fuera de la regla se puede detectar desde afuera.

Una parte ya existe. En la plataforma, cada comunidad emite solo desde su tesorería, y cada emisión queda anotada con la regla que la permitió. La auditoría cruzada y las carteras públicas siguen siendo diseño.

06 §3.4 y §4.5 · auditoría cruzada

Contra el poder informal → gobernanza formal. Las reglas explícitas, contestables y revocables reemplazan a la «autoridad monetaria» de hecho. Para decidir se usa el voto cuadrático con dotación igual, y la reputación (karma) queda reservada a la autoridad funcional, separada del voto.

06 §4 · Cómo se gobierna

Contra el ahorro asfixiado → bonos de inversión local. Es la pieza que faltó en Venado Tuerto, un canal para ahorrar e invertir en la producción de la comunidad, de modo que desincentivar el atesoramiento no castigue la única forma de ahorro.

06 §5.4 · bonos de inversión local

Contra «solo sirve en la crisis» → un piso permanente. El SOL ya demostró que una moneda social puede durar décadas sin haber nacido de un colapso, anclada en una institución viva. Acá ese rol estructural lo dan un ingreso de base repartido cada mes y la complementariedad con el peso, para dar valor continuo.

06 §5.5 (RBU) y §9 (complementariedad)

Lo que todavía está abierto

La investigación web señala como decisivo para la sostenibilidad un factor, la integración con la economía formal (figura jurídica, reconocimiento fiscal, facturación). Es donde Moneda Par marcó el camino y donde este modelo tiene su tarea más pendiente. El diseño es sólido en lo monetario, lo técnico y lo político, mientras que el anclaje legal y tributario se trabaja como parte de la estrategia de adopción y todavía no está resuelto. Lo decimos acá porque el proyecto deja sus límites a la vista.